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El empleo alcanza un nuevo máximo en el tercer trimestre, aunque modera su crecimiento y repunta el paro

  • La ocupación alcanza un nuevo máximo de 22,85 millones de personas, aunque la creación de empleo pierde intensidad respecto al segundo trimestre.
  • El aumento de la población activa supera el avance de la ocupación y el paro crece en 95.900 personas, pese a la creación neta de 73.600 empleos.
  • La Cámara de España prevé un crecimiento del PIB del 2,5% y cerca de 480.000 empleos adicionales en 2026, y reclama reforzar la productividad, la formación y la inversión empresarial.

Madrid, 27/10/2026.- Según la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al tercer trimestre de 2026, publicada hoy por el INE, el número de ocupados alcanzó las 22.852.600 personas, un 0,32% más que en el trimestre anterior (+73.600) y un 2,08% por encima del nivel registrado en el mismo periodo de 2025 (+465.500). La creación neta de empleo durante el trimestre se concentró en el sector público, que sumó 89.900 ocupados, mientras que el empleo privado disminuyó en 16.300 personas. Por sectores, la ocupación aumentó únicamente en los servicios (+235.600), mientras que disminuyó en la agricultura (-58.300), la industria (-54.400) y la construcción (-49.300).

Por su parte, la población activa aumentó en 169.500 personas respecto al trimestre anterior (+0,67%), hasta alcanzar las 25.443.800 personas. En términos interanuales, se incrementó en 443.500 personas (+1,77%).

El número de personas desempleadas aumentó en 95.900 respecto al trimestre anterior (+3,84%), hasta situarse en 2.591.200, aunque disminuyó en 21.900 frente al mismo periodo de 2025 (-0,84%). El aumento del paro se produjo en un contexto de incremento de la población activa, superior al avance de la ocupación registrado durante el trimestre. Con ello, la tasa de paro se elevó hasta el 10,18%, 0,31 puntos porcentuales más que en el trimestre anterior (9,87%) y 0,27 puntos menos que un año antes (10,45%).

El empleo asalariado creció en 90.000 personas respecto al trimestre previo (+0,46%) y en 567.600 personas en términos interanuales (+2,97%). En el trimestre, los asalariados con contrato indefinido aumentaron en 22.100 y los temporales en 68.000. En cambio, en el último año el avance se concentró principalmente en los indefinidos (+519.200), frente al incremento de 48.400 temporales. El empleo a tiempo completo aumentó en 244.400 personas durante el trimestre, mientras que el empleo a tiempo parcial disminuyó en 170.800. Por su parte, el número de trabajadores por cuenta propia descendió un 0,49% respecto al segundo trimestre (-15.500 personas) y un 3,2% en términos interanuales (-104.700 personas).

La población inactiva prolongó el descenso registrado en el segundo trimestre, con una disminución del 0,25% (-44.100 personas), aunque aumentó un 0,86% respecto al mismo periodo del año anterior (+146.700).

En cuanto a los hogares, el número de aquellos con al menos un miembro activo y todos sus miembros activos en paro aumentó en 21.800 respecto al trimestre anterior, hasta situarse en 786.100. En términos interanuales, disminuyó en 4.800.

Perspectivas y recomendaciones de la Cámara de España

Los resultados del tercer trimestre reflejan un mercado laboral que continúa creando empleo, aunque con menor intensidad, y en el que repunta el desempleo. El aumento de la población activa constituye una oportunidad para ampliar la capacidad productiva, pero la creación neta de empleo del trimestre resulta insuficiente para absorberlo. La caída trimestral del empleo privado y del trabajo por cuenta propia, que podrían evidenciar una moderación de la actividad, aconsejan asimismo prestar especial atención a la capacidad de las empresas para invertir y contratar.

Las últimas previsiones económicas de la Cámara de España publicadas en septiembre de 2026 contemplan un crecimiento del PIB del 2,5% este año y del 1,9% en 2027. En materia laboral, el escenario central apunta a un avance de la ocupación del 2,3% en 2026, con cerca de 480.000 empleos adicionales, y del 1,7% en 2027, con tasas de paro previstas del 9,7% y del 9,1%, respectivamente. Estas previsiones, anteriores a la publicación de la EPA del tercer trimestre, describen un escenario de expansión con desaceleración gradual y están sujetas a la evolución de la actividad y de la población activa.

Las tensiones geopolíticas, el encarecimiento de la energía y las presiones inflacionistas siguen condicionando las perspectivas. En el escenario de septiembre, la Cámara de España preveía una inflación media del 3,2% en 2026. Si los ingresos no aumentan al mismo ritmo que los precios, se reduciría el poder adquisitivo de los hogares; mientras que, para las empresas, los mayores costes de producción y financiación pueden limitar los márgenes y la inversión. A ello se añadirían las dificultades para cubrir determinados perfiles profesionales y la incertidumbre regulatoria, especialmente relevantes para las pymes por su menor capacidad para absorber perturbaciones.

En este contexto, elevar la productividad y mejorar la empleabilidad requiere reforzar la conexión entre la formación y las necesidades reales de las empresas, desarrollar las competencias digitales y facilitar la recualificación y la intermediación laboral.

En esta línea, la adopción de la inteligencia artificial debe acompañarse de formación, asesoramiento y adaptación de los procesos empresariales. El objetivo es ayudar a las pymes a identificar aplicaciones útiles e implantarlas de forma ordenada, segura y medible, de modo que la inversión tecnológica se traduzca en mejoras de productividad y en oportunidades de empleo de mayor valor añadido.

La Cámara de España considera igualmente necesario estimular la inversión productiva y el crecimiento empresarial mediante una mayor seguridad jurídica, menores cargas administrativas y un marco de contratación más ágil y con menores costes asociados. En el ámbito europeo, la eliminación de barreras en el mercado único, junto con el acceso competitivo a la energía y el talento, reforzaría la resiliencia de las empresas españolas. Sostener el empleo a medio plazo exige actuar sobre estos factores estructurales.