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Castilla y León supera los 20.000 M€ en exportaciones, pero más del 62% se concentra en Valladolid y Burgos

La Comunidad crece un 16% en 2024 y consolida su fortaleza exterior, aunque mantiene una elevada dependencia de la automoción y del mercado europeo El número de empresas exportadoras cae un 7,6% de 2023 a 2025Francia, Portugal y Bélgica lideran los destinos de exportación en un modelo todavía muy concentrado en Europa

Castilla y León ha consolidado su papel como una de las comunidades con mayor fortaleza exportadora, superando los 20.000 M€ en exportaciones y manteniendo un saldo comercial positivo de forma sostenida, según pone de manifiesto el Análisis de Comercio Exterior de Castilla y León (2023–2025) elaborado por el Consejo de Cámaras de Comercio.

El análisis refleja un crecimiento del 16,1% en 2024 respecto a 2023, alcanzando los 20.010 M€, mientras que en 2025 el comercio exterior entra en una fase de estabilización (+0,2%), en línea con la desaceleración del contexto internacional. Las importaciones han mostrado también una evolución positiva, aunque más moderada, con un incremento del 7,8% en 2024 y del 2,0% en 2025, alcanzando los 16.373 M€. Este comportamiento ha permitido ampliar significativamente el saldo comercial, que pasa de 2.340 M€ en 2023 a 3.952 M€ en 2024, manteniéndose en niveles elevados en 2025 con 3.681 millones.

El estudio confirma que el modelo exportador de Castilla y León está fuertemente sustentado en la industria. El capítulo de vehículos automóviles (cap. 87) concentra en torno al 32% de las exportaciones, consolidándose como el principal motor exterior. A este se suman otros sectores estratégicos como la maquinaria, el material eléctrico y el caucho, lo que configura una estructura productiva altamente competitiva y orientada a mercados internacionales.

El análisis pone de relieve una elevada concentración territorial del comercio exterior: Valladolid representa cerca del 47% de las exportaciones regionales, seguido de Burgos, donde ambas provincias superan conjuntamente el 62% del total exportado. Desde el punto de vista geográfico, la Unión Europea continúa siendo el principal destino de las exportaciones, con aproximadamente el 74% del total, lo que aporta estabilidad, aunque limita la diversificación del riesgo.

Con respecto a las importaciones, el análisis pone de manifiesto que el modelo económico de Castilla y León está estrechamente vinculado a la actividad industrial, con una fuerte dependencia de bienes intermedios como componentes de automoción, maquinaria y material eléctrico. Esta estructura refleja una elevada integración en las cadenas globales de valor, especialmente en provincias como Valladolid y Burgos, que concentran también los mayores volúmenes importadores.

Frente a la concentración que presentan las exportaciones, las importaciones muestran una distribución territorial más equilibrada, lo que evidencia la extensión del tejido productivo en el conjunto de la Comunidad. No obstante, este patrón supone una mayor exposición a riesgos externos, como tensiones geopolíticas, encarecimiento de materias primas o disrupciones en los suministros, factores que condicionan directamente la competitividad del comercio exterior regional.

El análisis de los principales capítulos exportadores confirma el claro predominio de la industria en el comercio exterior de Castilla y León, con el sector de automoción —vehículos y sus componentes— como principal motor, concentrando en torno a un tercio del total exportado. Junto a este, destacan la maquinaria, el material eléctrico y el caucho, que configuran un modelo altamente competitivo y orientado a los mercados internacionales.

Esta especialización industrial se complementa con una presencia relevante del sector agroalimentario, que aporta estabilidad, aunque con menor peso relativo. En conjunto, la estructura exportadora refleja un sistema eficiente, pero con una elevada concentración sectorial que incrementa su exposición a cambios en la demanda global.

Por su parte, el análisis de los capítulos importadores refleja una estructura muy similar, dominada por bienes industriales intermedios como componentes de automoción, maquinaria y material eléctrico, lo que evidencia la estrecha integración de Castilla y León en las cadenas globales de valor. La importancia de productos químicos, plásticos o acero pone de manifiesto la dependencia de materias primas y suministros necesarios para la actividad productiva regional. Este modelo importador, más vinculado a la producción que al consumo final, refuerza la competitividad del sistema industrial, pero al mismo tiempo incrementa la vulnerabilidad ante factores externos como tensiones geopolíticas, encarecimiento de insumos o disrupciones en los suministros.

Países exportadores e importadores.

El análisis conjunto de los destinos de exportación y del origen de las importaciones pone de manifiesto un modelo económico altamente integrado en el entorno europeo, con una fuerte interdependencia entre los mercados de suministro y destino. Mientras que países como Francia, Portugal, Italia o Alemania concentran la mayor parte del comercio, se observa una progresiva apertura hacia mercados internacionales como Estados Unidos, China o Marruecos. Este patrón refleja una estructura basada en cadenas globales de valor, que refuerza la competitividad industrial de Castilla y León, pero que también incrementa su exposición a los riesgos derivados del contexto internacional.

El ranking de los 20 principales países a los que exportamos lo encabezan Francia, Portugal y Bélgica, seguidos de Italia, Marruecos, Reino Unido, Alemania, Turquía, Estados Unidos, Polonia, Rumanía, Países Bajos, Brasil, China y Suiza.

Mientras que los principales países importadores son Francia, Alemania, Reino Unido, Portugal, Italia, China, Países Bajos, Marruecos, Turquía, Polonia, Rumanía, Repúblico Checa y Estados Unidos.

El análisis geográfico del comercio exterior de Castilla y León confirma una clara concentración en el entorno europeo, que absorbe aproximadamente el 75% de las exportaciones y cerca de dos tercios de las importaciones. Este fuerte vínculo con la Unión Europea refleja la elevada integración de la economía regional en el mercado comunitario y en sus cadenas de valor. No obstante, se observa una progresiva diversificación hacia otros destinos, con presencia creciente de mercados como Estados Unidos, Oriente Medio o China. En el caso de las importaciones, destaca especialmente el peso de China como proveedor, lo que pone de manifiesto la dependencia de suministros globales en determinados sectores industriales. En conjunto, este patrón combina estabilidad en los mercados europeos con una apertura gradual hacia nuevos espacios internacionales.

Menos empresas exportadoras y mayor concentración

El número de empresas exportadoras ha descendido un 7,6% entre 2023 y 2025, pasando de 5.706 a 5.271.

Esta evolución refleja una tendencia hacia la concentración y profesionalización del tejido empresarial, con menos operadores, pero de mayor tamaño y capacidad exportadora.

El presidente del Consejo de Cámaras de Castilla y León, Antonio Miguel Méndez Pozo, subraya que “Castilla y León ha demostrado en los últimos años una notable fortaleza en su comercio exterior, apoyada en una base industrial sólida y en la capacidad de nuestras empresas para competir en mercados internacionales cada vez más exigentes”.

Asimismo, ha advertido de los retos estructurales del modelo: “Esta fortaleza convive con una elevada concentración en determinados sectores, especialmente la automoción, y en determinados territorios, lo que nos hace más vulnerables ante cambios en el entorno internacional o en las cadenas de valor”. En este sentido, ha insistido en la necesidad de actuar con visión estratégica: “Debemos avanzar hacia un modelo más diversificado, tanto en sectores como en mercados, que permita reducir riesgos y mejorar la resiliencia de nuestra economía ante un escenario global más complejo”.

Méndez Pozo ha puesto también el foco en el tejido empresarial: “Es fundamental ampliar la base de empresas exportadoras, especialmente pymes, acompañarlas en su proceso de internacionalización y apostar por la innovación y el valor añadido como elementos clave de competitividad”. Por último, ha resaltado la importancia del contexto internacional: “La geopolítica, los costes energéticos y la reconfiguración de las cadenas de suministro ya no son factores coyunturales, sino elementos estructurales que condicionan el comercio exterior. Por ello, la anticipación y la adaptación serán determinantes para el futuro de nuestras empresas”.

El análisis sitúa estos resultados en un escenario global caracterizado por: tensiones geopolíticas, incremento del proteccionismo, reconfiguración de cadenas de suministro y volatilidad de costes energéticos.

El comercio internacional se encuentra en una fase de transformación estructural, caracterizada por una creciente fragmentación de los flujos comerciales y una mayor influencia de factores geopolíticos. De este modo, el conflicto entre Rusia y Ucrania ha provocado un incremento significativo de los costes energéticos y de las materias primas; Las tensiones comerciales en Estados Unidos introducen riesgo regulatorio en un mercado estratégico y superavitario; la inestabilidad en Oriente Medio afecta a rutas logísticas y al suministro energético, añadiendo incertidumbre al comercio global.

En este contexto, Castilla y León mantiene una posición resiliente, aunque condicionada por su dependencia de insumos externos y su integración en cadenas globales de valor. Estos factores están redefiniendo el comercio internacional y exigen una mayor capacidad de adaptación por parte del tejido empresarial. Castilla y León cuenta con un modelo exportador consolidado, competitivo y con una clara orientación internacional. Sin embargo, su sostenibilidad futura dependerá de su capacidad para evolucionar hacia un esquema más diversificado, equilibrado y resiliente, adaptado a un entorno global cada vez más incierto.

A lo largo del periodo analizado, Castilla y León mantiene una posición estructuralmente competitiva, con una tasa de cobertura superior al 120%, lo que refleja la capacidad de las exportaciones para financiar las importaciones y generar superávit de forma continuada.

Provincias

Por provincias, Ávila muestra un perfil con un volumen reducido de exportaciones y una evolución relativamente estable en el tiempo. Su actividad exterior está limitada por la menor dimensión de su tejido empresarial y la escasa presencia de sectores industriales relevantes.

Burgos es la provincia con mayor peso relativo de la industria, aporta más del 21% del negocio industrial regional, destacando como la tercera provincia más industrializada de España en términos porcentuales de PIB. Sin embargo, ocupa la segunda posición en términos de exportación y presenta un perfil industrial más diversificado que Valladolid, lo que le confiere una mayor estabilidad en el tiempo.

Su actividad exportadora se apoya en sectores variados, lo que reduce su dependencia de un único sector económico. Asimismo, su elevado volumen de importaciones confirma su integración en cadenas productivas complejas, consolidándose como el primer gran polo industrial de la Comunidad.

Mientras, León presenta un modelo exportador más equilibrado, con menor concentración sectorial que las provincias líderes. Sus exportaciones muestran una ligera tendencia descendente, lo que puede estar relacionado con la menor presencia de sectores industriales de gran escala. Palencia muestra un comportamiento altamente condicionado por la automoción, lo que explica su fuerte crecimiento en 2024 y su posterior caída en 2025. Esta evolución refleja un modelo muy dependiente de un único sector y, por tanto, más vulnerable a cambios en la demanda o en la producción.  

Salamanca se caracteriza por un crecimiento sostenido de las exportaciones durante el periodo analizado, lo que apunta a una evolución positiva de su tejido empresarial. Su nivel de importaciones también crece de forma significativa, lo que refleja una mayor integración en la actividad económica. Presenta un modelo mixto, en el que conviven actividades industriales y agroalimentarias, con menor dependencia de un único sector.

Segovia presenta un modelo relativamente estable, con escasa variabilidad en sus exportaciones a lo largo del periodo. Su perfil responde a una estructura productiva de menor escala, con predominio de industria ligera y actividades agroalimentarias.

Por su parte, Soria muestra un comportamiento volátil, con un incremento significativo en 2024 seguido de una caída en 2025. Este patrón refleja una elevada dependencia de operaciones puntuales o de un número reducido de empresas. Tanto sus exportaciones como importaciones evidencian una estructura productiva concentrada y menos diversificada, lo que incrementa su vulnerabilidad.

Valladolid se consolida como el principal motor del comercio exterior de la Comunidad, concentrando cerca del 47% de las exportaciones totales. Este liderazgo responde a la fuerte implantación del sector de automoción y a la presencia de grandes empresas industriales altamente internacionalizadas. El elevado volumen de importaciones refuerza su papel como núcleo productivo, ya que depende de un importante flujo de bienes intermedios para sostener su actividad exportadora.

Finalmente, Zamora presenta uno de los niveles más bajos de exportaciones, pero con una evolución estable. Su estructura productiva se caracteriza por un mayor peso del sector agroalimentario y una menor presencia industrial. Las importaciones también son reducidas, lo que indica una menor integración en cadenas globales de valor.

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