El Consejo de la Unión Europea ha marcado un hito histórico en la política comercial comunitaria al autorizar la firma del Acuerdo de Asociación y el Acuerdo Interino de Comercio con el Mercosur. Esta decisión, adoptada el pasado 9 de enero, despeja el camino para la creación de una de las zonas de libre comercio más grandes del planeta, integrando un mercado de 700 millones de consumidores. El pacto no solo busca la eliminación de aranceles sobre el 90% de los bienes —lo que supondría un ahorro anual de 4.000 millones de euros para las empresas europeas—, sino que refuerza los lazos estratégicos con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay en un contexto global marcado por la fragmentación y el proteccionismo de grandes potencias como EE. UU. y China.
El acuerdo se ha estructurado en dos pilares: un Acuerdo de Asociación Integral, que abarca el diálogo político y la cooperación, y un Acuerdo Comercial Interino, diseñado para aplicar de forma provisional las ventajas arancelarias mientras se completa la ratificación país por país. A pesar de la luz verde del Consejo, el texto se enfrenta ahora a un último y decisivo asalto político en el Parlamento Europeo, donde la movilización del sector agrario y las preocupaciones sobre las asimetrías en los estándares medioambientales y sociales prometen un intenso debate antes de su firma oficial.